20 DE NOVIEMBRE.
OCT. 18 del 2010.
Las celebraciones siempre son gratas cualquiera que sea éste el motivo incluido el día de los muertos para los mexicanos que es un divertimento total salvo, si sabes que te mataran ése día y, se dispensa que haya un prietito en el arroz, incluso que se tueste la costra de abajo en la sartén pero no que la media cacerola o la olla completa quede carbonizada porque en todo caso el cocinero y solamente el cocinero lo tiene que pagar. Esto no es posible que suceda ni puede tolerarse en la fonda del barrio o en un restorán de postín.
Me ha dado mucho gusto enterarme de que hay un manifiesto interés no solamente de los historiadores viejos y jóvenes por nuestra historia nacional y saber que durante el mes de septiembre próximo pasado, han externado sus visiones de la historia contemporánea y de la formación futura de los nuevos profesionistas en historia, asumiendo con interés y claridad su delicada función que se exige en el s.XXI. Porque, ciertamente, el historiador como cualquier otro profesionista en el siglo XXI, reclama de un perfil multifacético que no podemos dejar descansar en manos exclusivamente de los especialistas porque la especialidad mata, (CONOCIMINENTOS QUE NO FLUYEN COMO EN EL CASO DE LOS SABIOS QUE ES, EN TODO CASO, A LO QUE HAY QUE ASPIRAR) porque, las visiones se confinan a un solo campo visual (EL HOMBRE UNIDIMENSIONAL) como por ejemplo, los espléndidos trabajos de los fotógrafos y periodistas en el tiempo de la revolución de 1910 (CRONICA ILUSTRADA DE LA REVOLUCION MEXICANA), que tuvieron que compilarse posteriormente por los historiadores, en el mejor de los casos, para armar un meritorio rompecabezas con criterios atempore.
El profesional de hoy sin distingos de especialidad debe reunir muchos sólidos y ricos conocimientos o facetas que representen al ciudadano medio de éste siglo incluida, de manera relevante, la honestidad en su acepción más pura, particularmente de aquellos que tienen a su cargo la enorme responsabilidad de la educación de nuestros infantes por obvias razones y les permitan éstos conocimientos por ende dispensarse y asimilarse ellos en primer término a su entorno y explicarse como personas, con un lugar en el tiempo y en el espacio sin traicionarse para, en segundo lugar, poder comunicarse y transmitir vencidos sus dejos de origen, apropiadamente, los acontecimientos del fenómeno social en el que están inmersos para aportar sus conocimientos, juicios, opiniones y comentarios de manera justa e imparcial, sin desviar la mirada, nítida, adecuada y verazmente sin posturas o actitudes que no le correspondan a su individualidad. Recordando que no son los entes hombres o mujeres los que hacen a la sociedad sino que es la comunicación bajo estos referentes.
Por qué ¿Cuál información ofrecería mayor sustento histórico, la de un corresponsal de guerra, valga el ejemplo, o la de un antropólogo, sociólogo, escritor, fotógrafo y periodista que además fuera historiador militar?
En el pasado reciente, si bien es cierto que hubo que cargar con una maquina de escribir de tamaño descomunal además de la gigantesca cámara fotográfica y quien las operara, actualmente los historiadores modernos no tienen excusa ninguna para primeramente archivar la abundante información que fuere y menos aún para cargar con su equipo mini-digital de bolsillo para lanzarse a las calles y captar de la historia sus coordenadas y matemáticos momentos.
A mi, personalmente, me agradaría más encontrarme y poder saludar a los historiadores trabajando en la calle todos los días y no en el gabinete donde además de tener que soportar el desagradable olor y sus consecuencias narigales en el manejo de los papeles viejos, solamente hay que ordenar la información porque, de otra manera hoy, se pudieran hacer maravillas y adelantarse sobre todo a la historia si con atención hurgáramos con estos criterios un poco en el s.XXI para descubrir las grandes revoluciones adormiladas que debemos despabilar en todos los ordenes del conocimiento, que es en donde debemos centrar nuestra atención y no en otra cosa; amén por supuesto, de las festividades de la Revolución Mexicana del día 20 de noviembre próximo, por aquellas curiosidades de saber que dirán los interesados y, no inventar entre partidos políticos, diferencias, cuando que, aquí, allá y acullà, hoy ideológicamente no las hay en este terreno y, en consecuencia, no hay mucho de que hablar por lo raquítico precisamente del discurso de los partidos políticos y de los pretensos candidatos a la Presidencia de la República o, mucho de que hablar, si se quisieran, en un momento dado, discutir LOS PORQUÉS de los saldos rojos sociales, en la pasada centuria. Y la verdad es que, no sabemos que decir y menos que hacer en este total y globalmente escenario nuevo. Ahí están por ejemplo en el viejo mundo los ingleses haciendo despidos inusitados. En España pensando que con cambiar a los titulares del Gabinete las cosas puedan cambiar, Berlusconi buscándole chiches a las hormigas, Nerón Sarkozy incendiando París etc., etc., etc. Y, aquí en el nuevo mundo igual desde el Polo Norte hasta la Antártida en el sur… como Obama echándole más dinero bueno al malo o sean, los palos de ciego o los ciegos y palos de cada lugar, montados altivamente cada quien en su macho pando. Virgilio Rodríguez Castro.
ATENTO AVISO: Recuérdoles a mis asiduas lectoras políticas que agradeciendo sus regalos, me sigue siendo suficiente recibir sus valiosos comentarios directamente a mi correo: vicoscollection@gmail.com
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